CUANDO TE ENCUENTRAS CARA A CARA CON LA MUERTE…

CUANDO TE ENCUENTRAS CARA A CARA CON LA MUERTE…

Se me pone la piel de gallina volviendo a pensar en los acontecimientos que vivimos este último 8 de junio…  
Me cuesta tanto asimilar la prueba que ha tenido que vivir mi familia...
Tantas emociones, tanta incertidumbre, tanta incomprensión, tanta impotencia… 

Nos hemos sentido tan pequeños, tan frágiles, tan débiles… 
Ufff...Es casi imposible definir lo que sientes en tus entrañas, lo que experimentas en tu propia carne cuando en medio segundo, se te hunde el suelo bajo tus pies y ves que tu vida puede dar un giro radical. 

Con la mirada intentábamos, mi marido y yo, buscar alivio el uno en el otro.
La situación nos sobrepasaba… No das crédito, no puede ser, estoy en pleno sueño, me voy a despertar…

Hay algo que una madre no puede explicar, algo sobrenatural que la une alma a alma con su hijo y que es imposible definir con palabras… Este instinto… Este instinto que ya se había despertado en el interior de mi corazón, cuando a los 2 meses de vida, este hijo querido contrajo una meningitis bacteriana que casi nos lo arrebata…
¿Por qué él? ¿Por qué de nuevo?

Con todas mis fuerzas humanas intentaba luchar contra los cambios interiores que notaba en mi corazón… Algo se apoderaba de mí como si “algo“ me estaba preparando, una “fuerza” indescriptible a la que no quería conceder el menor hueco porque creía que iba a suponer que si me “dejaba llevar” iba a pasar lo peor…

No quería deshacerme de mi hijo…

Repentinamente ves la vida desde otra perspectiva, empiezas a valorar lo que te ha sido regalado durante 10 años y que puede que se te quite… 
Por favor, Dios mío... ¿Porque tenemos a veces que esperar estos encuentros para despertarnos? ¿Para valorar? ¿Para disfrutar? ¿Para agradecer?

Mi hijo estaba ahí, delante de mí, desplomado en una cama casi sin vida, esperando a que le operaran de un hematoma epidural (trauma cerebral) consecuencia de una caída en el patio de su colegio. 

Había perdido el conocimiento, vomitaba sin parar, su temperatura corporal estaba en los abismos, el color de su piel se modificaba, no podía abrir los ojos, tenía frío, se apagaba lentamente… cada segundo que pasaba le quitaba vida… la espera era eterna.

El rostro de la muerte se presentó delante de mis ojos, y plantándome delante de ella casi como un grito dije “¡¡¡No te tengo miedo!!!”… ¿De donde saqué tanta sangre fría?... ¿De donde me venía de repente tanta confianza, tanta esperanza, tanta paz frente a la situación?

Alban y yo nos sentíamos tan impotentes… 
Yo agarrándome a mi fe católica, el sufriéndolo hacia dentro…

Este nuevo golpe hacía renacer todo el dolor que habíamos experimentado con la meningitis de Eliott a sus 2 meses de vida. 
Ese dolor que pensábamos haber superado, que habíamos guardado en el cajón de los “olvidos” bajo llave porque la vida había vuelto a la normalidad y Eliott había superado la meningitis sin ninguna secuela… Era inhumano…

Allí los 2 solos, sin nuestras familias francesas para apoyarnos teníamos que hacer frente a este nuevo acontecimiento…Como lo íbamos a poder hacer… ¿Quien se iba a ocupar de nuestros otros 2 hijos?...nos apodero la soledad, el miedo, la desesperación, la incapacidad…

Eran las 17h de la tarde, Eliott entraba en quirófano.

No nos podíamos creer lo que iba a pasar.
Inesperadamente aparecieron angelitos por todas partes, una cadena increíble de amor, solidaridad y oración se puso en marcha… ¿Como se habían enterado? ¿Que es lo que había movido sus corazones para venir a sostenernos?

increibles angelitos

No tenemos palabras para agradecer a todas las personas que se han movilizado arropándonos con su cariño, su generosidad, sus palabras, su humanidad… 
Es asombroso todo el amor que se derramó en un instante en nuestra humilde familia. 
Corría por nuestras venas a mil por hora y como una deliciosa droga nos sostenía, nos daba fuerza, confianza y ganas de creer que todo iba a salir adelante.

todos con eliott

No hay mejor droga que la que se escribe con una “A” mayúscula, que llena todos los rincones de tu cuerpo, esa droga que se llama AMOR.

Un amor sin interés, un amor verdadero, un amor que da sentido a cualquier sufrimiento, un amor que te hace sentir tan especial, único, pleno, lleno… un amor que cura, un amor que alivia, un amor que une, un amor que alimenta…

Os debemos tanto queridos angelitos…
Gracias familia Highlands, 
Gracias Padre Enrique, Padre José, Padre José Ignacio, Padre Ángel, Fidelma, Ana, Carmen, los Peregrinos de la Eucaristía, mis hermanas de Emaus.
Gracias familias y chicos del 5C y del 5D
Gracias Piluca, Paloma, Jana, Mercedes & José, Teresa & Guillermo, Arantxa, Noemi, Maria Baux, Maria Z, Cristina & Alex, Natalia, Pilar, Don Victor, Vero, Ana M, Lucia, Julieta & Jacinto, Itxasu & German, Silvia, Cristina Ordinas, Inma & Diego, Sonsoles, Nazareth, Elena Sendagorta,
Gracias Luz y Jorge, Reichel, Denia, Cristina MF, Elena MF, Almudena, Cristina & Tacho, Carola y Gonzalo, Aran & Jorge.
Gracias Gonzalo crespo, Blanca Comin, Maché, Diana
Gracias a nuestras familias Babou, Mabé, Alain, Paul, Marguerite, Charlie, Alice…
Gracias Phili, Balthazar
Gracias wonder marido Alban
Gracias equipazo de médicos del HM Sanchinarro
Gracias a todos los que nos habéis acompañado a través de mensajes, llamadas, atenciones, visitas…. 

Apoyo increible para apoyarnosMuchas de las numerosas personas que nos han arropado en el hospital cuando Eliott estaba en quirujano. Foto hecha después de haber recibido buenas noticias de los médicos y para poder enseñar a Eliott tanta mobilización y amor.

Gracias gracias gracias gracias

¿Como lo hubiéramos podido gestionar sin vuestra presencia a nuestro lado?

No olvidaré nunca las palabras y la expresión de la cara de uno de mis increíbles angelitos que sabía la gravedad del problema de primera mano por ser muy cercana a los cirujanos que estaban operando a mi hijo: 

“Julie la situación se ha complicado, han metido a más gente dentro del quirófano, y han llamado a otros profesionales de otro hospital para echarles una mano… Solamente nos queda la oración”

¿Acaso había muerto mi hijo? ¿Qué significado tenían las palabras “la situación se ha complicado”? 

Las personas que estaban a nuestro lado saben lo que estas palabras han supuesto para nosotros… en mi caso, han sido decisivas para rendir las armas de mi corazón y entregarme plenamente a lo que iba a suceder.

Se intensificó la cadena de oración que ya estaba en marcha, nos encogió el corazón ver tanta movilización, tanta ternura, tanta confianza. 

¿Que habíamos hecho para merecernos tanto cariño?

Me agarré más que nunca a la esperanza que me procuraba mi fe. 

¿Como hacia mi hijo - entre la vida y la muerte - para sacar de todas estas personas tanta belleza? Como podía acabar mal esta magnífica historia de amor que se estaba escribiendo en vivo en nuestros corazones?

Cartas para eliott de fontenay

Fueron 6 horas interminables en las que nuestros corazones de padres experimentaron todo tipo de sufrimiento y emociones. En las que los “porqués” se agolpaban en nuestras cabezas… En las que la razón nos llevaba por caminos tortuosos… 

En las que realizamos que todo ser humano de cualquier raza de cualquier religión tiene 2 cosas en común: la muerte y el sufrimiento.

Llenaban mi corazón todas las madres del mundo que tienen que acompañar a niños enfermos. ¿Como pueden sobrevivir frente a tanto dolor?

Que misteriosos son los caminos de la vida…

Contra todo pronóstico de los médicos, Eliott superó la operación y  no tiene ninguna secuela. 

2 veces a lo largo de estos 10 años, se ha cruzado la muerte en su camino. 2 veces a lo largo de estos 10 años, nos ha sido misteriosamente devuelto sano y salvo.

Estas 6 horas de espera han sido increíblemente fecundas, no solamente para nosotros y es asombroso.

No podemos estar más agradecidos y queremos comprometernos a acoger en nuestras oraciones a todas las familias que sufren, a los niños que padecen enfermedades, a las familias que no han tenido la misma suerte que nosotros, …

No pasa ni un solo día desde la vuelta de Eliott a casa en el que no nos acordamos de Carlota y de su familia… El 9 de junio le pegó una coz en la cabeza un caballo, su estado ha sido critico durante varios días y pasó todo el verano en el hospital…

No pasa ni un solo día sin que encomendamos al pequeño Robin, hijo de mi testigo de boda Elisabeth que con 4,5 años padece de un tumor cerebral muy agresivo y que lo ha descubierto en pleno verano.

No hay ni un solo día en el que no seamos consciente que todo puede cambiar en un solo segundo y que tenemos que disfrutar del presente como si fuera nuestro ultimo día.

No hay ni un solo día desde este 8 de junio en el que no dé gracias por Eliott y que desde mi humilde corazón encomiende a todos los niños que sufren en el mundo.

Si queremos podemos mover montañas… Y los milagros existen… Lo acabamos de experimentar en primera persona.

Posted on 15/09/2017 by Julie de Fontenay Historias fabulosas 3 3927

3 Comentarios

  • Amore

    Amore 23/09/2017 Responder

    Julie&Alban, ojalá algún día pueda parecerme
    mas a vosotros: la serenidad, La Paz, la madurez de vida que demostrareis en aquellas horas interminables y largos días en los que se
    nos paró de golpe el
    mundo, son un ejemplo
    que no olvidaremos nunca. Os queremos.
  • Carla

    Carla 16/09/2017 Responder

    Qué conmovedor... Como madre, no sé cómo me sentiría si de pronto me quitaran la alegría de mi vida... Enhurabuena por ese coraje y por estar rodeada de tanto amor... Eso es porque tú lo irradias. Un abrazo
  • Aran

    Aran 16/09/2017 Responder

    Julie.... sin palabras ... solo algunas lágrimas de emoción y ternura, caen en mi rostro en estos momentos. Fue durísimo, y a la vez fue precioso. GAD!!

Deja un comentarioDeja una respuesta