Fundación Tengo Hogar

Fundación Tengo Hogar

Hoy os quiero hablar de la historia de Maria, verdadero ejemplo de superación! Maria ha perdido la custodia de sus 6 hijos y no ha dejado insensible mi corazón de madre. Le doy la enhorabuena por su labor, el proyecto maravilloso que lleva a cabo, pero sobre todo por su alegría y su ejemplo a pesar de todo el sufrimiento personal de su vida. María Gracias!


¿Quien es en realidad “Maria”?

Soy la mas pequeña de 6 hermanos. Mis padres eran mayores cuando me tuvieron por lo cual eran casi como abuelos.
Mi padre es un empresario de éxito, poco presente, muy dedicado a su trabajo.
Mi madre al contrario era una mujer muy dedicada a sus hijos y a su casa pero con una mentalidad del principio de siglo.
Crecí con un ambiente muy enriquecedor, muchos contactos de gente interesante en casa, muchos amigos, viajes y experiencias.

Parte de mi vida la he pasado en el campo, algo que se ha convertido en una necesidad a lo largo de los años. Desde los 13 años experimentaba ya una inquietud y deseo profundo de salir, de conocer el mundo, otras culturas. Era algo que bullía dentro de mí.

Conseguí que me dejaran salir a estudiar a los 14 años a un internado en Inglaterra, terminé mi estudios de BUP en el extranjero, y luego Suiza, Roma, Israel y por fin Madrid al día de hoy.

Desde muy pequeña, vivía rodeada de mucha gente en una casa gigante. Me gustaba colarme en las conversaciones de adultos, escuchar y aprender. Me llamaba la atención un hecho que nunca podía entender: ¿porque los adultos se complicaban tanto la vida y sufrían tanto cuando todo podía ser sencillo y bonito?  
Para mi la vida era la armonía con la naturaleza, el silencio, el esfuerzo y el trabajo, deporte y ayudar a los demás… sin darle más vuelta. Creo poder decir que sentía paz.

La intención de mi padre era que trabajase con el en su empresa pero la verdad es que a los 16 años lo que me atraía era la psicología humana, eso me llenaba. Decidí estudiar humanidades y luego me especialice en psicología clínica.
Nunca ejercí porque nunca me sentí digna de entrar en la profundidad del sufrimiento de las personas y me producía tal impotencia que no me sentí capaz. Es algo que me frustraba.

Tuve una crisis muy fuerte a los 22 años cuando me fui a estudiar a Suiza. Una verdadera crisis existencial sobre el sentido último de la vida. Fue un año durísimo para mí, de estudios, soledad y mucho sacrificio con amigos superficiales y sin apoyo humano real. Así pues dediqué todo mi tiempo libre a la montaña como terapia personal subiendo montañas para superarme, mantenerme los pies en la tierra. Eso me ayudo muchísimo, me hizo recuperar el amor por la vida,  el amor a la belleza de la naturaleza y reconciliarme con el mundo.

Sin embargo, con el paso de los años, miraba a mi alrededor o en la sociedad misma, y pensaba que aun habiendo muchas cosas estupendas y en particular mi vida tan llena, no lograba encontrar el sentido último de mi vida. Me decía: “voy logrando todas mis metas, pero esto no puede ser todo en la vida”. Me formaban la cabeza pero no el corazón. Me peleaba con las respuestas fundamentales de la vida. Un buscar permanente. Ni siquiera el voluntariado para jóvenes universitarios que pongo en marcha en Roma (hacíamos misiones medicas) saciaba esta sed.

¿Como nace tu proyecto?

Vuelvo a Madrid y encuentro a José Miguel con el que tengo 6 hijos.
Pasados 12 años de vida en común, me separo y tengo que afrontar situaciones personales gravísimas y radicales. Aunque no tenía fuerzas, decidí poner mis capacidades y los medios que tenía para, finalmente, cumplir el deseo de mi corazón.

Para entonces todos mis hijos iban al colegio, tenía tiempo, aunque pocas fuerzas pero, en lugar de quedarme clavada en mi dolor, me pongo en marcha con la confianza, la certeza de que algo se pueda hacer aunque fuera pequeño. 

Decidí ayudar a las familias que estaban perdiendo sus viviendas por culpa de la crisis económica del país. Habiendo en España miles de viviendas vacías, la idea inicial era muy concreta. 

Inicialmente me dediqué a conocer todas las instituciones sociales que trabajan con familias. A conocer los recursos públicos y privados que existían en Madrid para atender a familias vulnerables.

Aprendí muchísimo y simultáneamente compartía mis inquietudes con amigos que podrían ayudarme.

En ese otoño de 2012, conocí a Jorge que había dejado tras 25 años su trabajo, para dedicarse a un proyecto social. Un hombre extraordinario y preparadísimo con una larga trayectoria profesional.
Nos pusimos juntos en marcha y empezamos a darle forma a lo que después seria la fundación TENGO HOGAR (fundada en 2013). Pronto se unieron María José, Inés, Cristina, Manuel y muchos más voluntarios fantásticos que han hecho posible lo que hoy es la fundación.

A partir de allí, fuimos a los bancos, ayuntamiento de Madrid… llamando de puerta en puerta gracias a contactos personales que confiaban en nosotros y en la idea.

Conseguimos 14 pisos y con María José, hoy amiga y excelente profesional, comenzamos a visitar las familias que habían perdido sus ingresos económicos, que estaban a punto de perder su vivienda y que no tenían ningún tipo de recursos. La selección era difícil pero el criterio estaba claro: ayudaríamos a las dispuestas a luchar por recuperarse y se trataba de darles dos años de oportunidad con formación y capacidad de recuperación.

En el proceso yo había perdido la custodia de mis hijos, mi hogar, y lo que ingresaba se lo tenía que pasar al padre de mis hijos. Cuando ya no pude entrar en mi casa, me fui a vivir al alberge “La casa de los pobres”. Carmela y Maria, las religiosas que acogen a los pobres fueron mi hogar y mi familia por dos años. Allí pude realmente conocer la realidad de la pobreza y ayudar a personas concretas a salir de la calle con empleo y vivienda.

Recuerdo estar evaluando durísimos casos de situaciones familiares, algunos a punto de quedarse en la calle, y pensar que al menos ellos están en familia, porque el hogar lo hacen las personas. Mientras yo por entonces, no tenía ni casa ni hogar, y experimentaba el dolor terrible. El sufrimiento era mi compañero íntimo, diario, así que aprendí a vivir con él.

En la actualidad somos 14 personas muy comprometidas. Tenemos 25 viviendas y atendemos a 48 familias. Llevamos solamente 3 años trabajando pero hemos crecido rápido gracias al equipo tan profesional de la Fundación, la generosidad de tantas personas y la confianza de tantas empresas que nos han abierto sus puertas. 

Estos tres años y los frutos de la Fundación son para mí un regalo de la vida. Me levanto cada día pensando en qué puedo hacer hoy y por quién.

Cuando miro atrás y recuerdo los sentimientos diarios de impotencia, de debilidad,  y veo ahora mi pequeño granito de arena…da alegría. La perseverancia y la confianza fueron mis mejores armas. 

Dejé de ser Presidenta y ahora cobro un sueldo de la fundación porque mi vida personal había llegado a ser casi peor que las de las familias que atendíamos. Estoy feliz de poder seguir aportando algo a la fundación y sobre todo a las familias. 

Fundación Tengo Hogar

¿Cuales son las empresas que os apoyan?

Las viviendas proceden del Banco Santander, Bankia y Ayuntamiento de Madrid, y 

Leroy Merlin nos amuebla todas las viviendas.

Flex nos regala todas las camas.

Empresas como Ballesol, Ucalsa, Clece, Eulen, nos derivan ofertas de empleo.

BMW ha realizado coaching laboral para nuestros beneficiarios

Despachos como Clifford Chance o Ashurt nos cubren todo el trabajo jurídico…

¿Como podemos ayudar la fundación?

La fundación hoy cuenta con un equipo profesional, empresas, oficina, donativos pero para seguir creciendo en el número de familia que atendemos, necesitamos voluntarios, contactos de empresas y más donativos.

Sobretodo necesitamos jóvenes voluntarios expertos en el manejo de las redes, marketing o comunicación. Necesitamos comunicar lo que hacemos.

Ahora mismo estamos buscando fondos para formación y obtener certificados profesionales de 10 personas para que puedan acceder a ofertas de empleo que tenemos.

Ayudamos a las familias en todas sus necesidades así que en este sentido todo es bienvenido…

fundación tengo hogar

¿Cuáles son las enseñanzas de tanto sufrimiento?

La debilidad de uno se suple con el apoyo de otros y ahí es donde entran los auténticos amigos, los profesionales que confiaron en la fundación y las cosas que suceden que nunca son por casualidad. 

Uno aprende a caminar dejándose querer, ayudar por las personas que en momentos de tu vida necesitas.

Lo mas importante en la vida es estar abiertos aunque te sientas mal. En la vida se cierran puertas pero se abren muchas muchas muchas otras.

Del sufrimiento se aprende tanto… Es la mayor pedagogía, te enseña a conocer tus capacidades, te enseña a vivir en lo esencial y para lo fundamental y todo lo que te sobra desaparece. 

La vida se vuelve mas autentica, mas plena y mas humana. La vida cobra un sentido profundo….El sentido que estaba buscando toda mi vida. 

Es el misterio de la vida, las respuestas llegan cuando menos lo esperas no cuando las quieres, cuando tiene que llegar y todo se pone en su sitio.

Datos de contacto:

Maria.delorenzo@fundaciontengohogar.org

www.fundaciontengohogar.org
619290530

Posted on 02/12/2016 by Julie de Fontenay Historias fabulosas 0 1121

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